miércoles, 31 de enero de 2018

313. EL AGRAVIADO, de Ángel Gutiérrez

Como he podido acabar aquí, en mis entrañas tengo todo el saber, todos los sentimientos, situaciones o emociones posibles, siglos de existencia y sin embargo en cinco minutos puede que todo acabe.
Una sola respuesta, cuestión de honor.
Llegó altanero, se sabía de raigambre, mostraba el emblema de su familia orgulloso, menosprecios continuos alardeando de sus capacidades, funcional y con estilo decía para acabar llamándonos antiguallas.
Nunca le eché cuenta, males de juventud siempre pensé.
Admiraba sus capacidades y se lo hacía saber, todo inútil, ni una muestra de empatía.
Se sabía joven, bien acabado con luz propia, pero era frío.
Fueron los celos, llevaban juntos toda la tarde, vi cómo se le apagó el destello y ella lo posó sin más.
Vino a mí, aspiró mi viejo aroma, me estrechó contra sí, me acarició con el índice…. él miraba de soslayo, la manzanita indignada…. colgados se quedaron cuando ella susurró – contigo es… diferente.
Agraviado, me lanzó el guante y aquí estoy, no había alternativa, cuestión de honor. La suerte está echada.
Gigas, marca páginas, pantallas táctiles y nobles librerías son nuestros preocupados testigos.
Pendientes millones de lectores que, salvo algún fanático, desean que tiremos a errar.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.